Tratamiento de callos y callosidades

Nuestros pies trabajan continuamente todos los días para soportar nuestro peso, mantenernos erguidos y avanzar hacia adelante. Debido a la presión sufrida por los mismos, en ciertas partes de los pies, es común que se formen callos y callosidades. La piel se endurece naturalmente para proteger los tejidos más blandos debajo de ella, lo que crea una barrera protectora en el cuerpo.

¿Qué son los callos y callosidades? Principales síntomas

Los callos y las callosidades son áreas de piel endurecida que se desarrollan como protección frente a la irritación. Aparecen cuando la piel se frota o está sometida a una presión excesiva de forma repetida y mantenida. La gravedad de los callos depende del tipo de engrosamiento que se produzca; si el área endurecida es plana y abarca una superficie amplia, se considera menos grave, mientras que si la piel se engrosa más o se profundiza, es más grave.

Los callos y las callosidades no son contagiosos, pero pueden generar dolor si se vuelven muy gruesos. En personas con diabetes o problemas de circulación, pueden provocar complicaciones más severas en los pie.

¿Por qué aparecen los callos y callosidades?

El pie humano está diseñado para caminar en línea recta con el resto del cuerpo, soportando y equilibrando nuestro peso de manera uniforme. Sin embargo, hasta un pequeño desequilibrio en el pie puede causar fricción o presión adicional, lo que podría llevar a la formación de callos y durezas.

Existen varias razones comunes por las cuales se forman los callos y las callosidades:

  1. En primer lugar, puede ser que el pie no tenga una correcta alineación, lo que significa que el modo de caminar no es uniforme y ejerce presión sobre ciertas partes.
  2. En segundo lugar, puede haber problemas estructurales o biomecánicos en el propio pie que contribuyan a la formación de callos y durezas.
  3. Además, los zapatos mal ajustados también pueden ser una causa común, ya sea porque están demasiado apretados y rozan contra el pie, o porque están demasiado sueltos y hacen que el pie se roce repetidamente contra el zapato.
  4. Por último, no usar calcetines con los zapatos también puede aumentar la fricción en la piel y contribuir a la formación de callos y durezas.

Cómo cuidar y prevenir los callos en casa

En algunos casos, los callos y callosidades leves no requieren tratamiento alguno. No obstante, puede adoptar ciertas medidas para tratarlos:

  • Remojar los pies en agua tibia suavizará la piel endurecida.
  • Cuando la piel esté suave, utilizar una piedra pómez para exfoliar la piel más dura, pero no hay que frotar con demasiada fuerza (podría causar heridas).
  • Después de un baño, aplicar crema hidratante para suavizar la piel engrosada.
  • Para los callos, puede comprar almohadillas tipo cuñas en la farmacia.
  • No cortar NUNCA los callos y callosidades en casa. Por favor, consultar antes a un podólogo.
  • Es importante destacar que si presenta diabetes, mala circulación o un sistema inmunológico debilitado, no debe tratarse a sí mismo, sino buscar ayuda de un podólogo especializado, ya que con estas patologias de base puede ser peligroso hacer cualquier tratamiento en casa.

¿Cómo puede ayudarme un podólogo si tengo callos o callosidades?

Al acudir al podólogo, éste llevará a cabo una valoración completa de los pies, incluyendo un análisis de los zapatos y de la forma de caminar.

En el caso de callos o callosidades leves, el podólogo puede recomendar simplemente cambiar el calzado o utilizar plantillas. Si los callos y callosidades son más grandes, la herramienta más efectiva es utilizar una cuchilla quirúrgica, con la que se rasura cuidadosamente la piel gruesa y muerta (no hagáis esto en casa=. Debido a que la piel está muerta, el procedimiento es totalmente indoloro. A menudo, una sola sesión suele ser suficiente para tratar una callosidad.